miércoles, 12 de febrero de 2014

Tema IV



Tema IV: Conociendo notas y escalas diatónicas o primarias.

El registro de una flauta o del bansuri no es otra cosa que la totalidad de notas que se pueden conseguir de ella; entrando asimismo los sostenidos y bemoles que son las notas intermedias y que llamaremos secundarias.

El Bansuri suele tener un registro dos octavas o dos octavas y media. La octava comprende las notas entre una nota y su inmediata superior que es la misma nota, pero más aguda. Se la llama octava por eso, por ser la nota ocho después de la que tomamos como referencia.

Con este registro, aunque no es muy amplio, se consiguen más de veinticinco notas que son harto suficientes para interpretar infinidad de melodías.

Como  casi todos los instrumentos de viento el bansuri es monofónico, esto es, sólo produce una nota cada vez, no como el piano, guitarra, acordeón, arpa y otros instrumentos que son polifónicos porque pueden emitir varios sonidos a un tiempo y producir acordes.

Esto no implica que sea más fácil de tocar sino que la buena interpretación, aparte de la técnica, está en la modulación y sentimiento que se le imprime a la melodía.

Las notas principales en un bansuri son como aquí siete y se denominan Sa, Re, Ga, Ma, Pa, Dha y Ni, pero, ojo, esto es sólo una denominación pues no quiere decir que se correspondan con el Do, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si occidentales, que con un poco de oído encontraremos en cualquier bansuri, sino que se toman más bien como una referencia de posición en la flauta aparte de como sonido musical, lo cual es bastante ingenioso por su parte.

La distribución de las notas principales en el bansuri es como sigue:

Tapando los tres primeros agujeros más cercanos a la boca se consigue la tónica de un bansuri que se llama Sa. La tónica es la nota en que está afinado el bansuri.

A partir de esta destapando y tapando los agujeros se irá subiendo en la escala o bajando. Yo denomino una escala a la interpretación seguida de las notas correspondientes a una octava bien de un solo soplo o en soplos intermitentes. Sobre esto redundaremos más adelante cuando se comience con la práctica.

    Para facilitar el aprendizaje yo divido el bansuri en tres escalas diatónicas o sargames:

La escala grave o inferior comienza con todos los agujeros tapados y termina con todos los agujeros destapados. La llamaremos escala o sargam en Pä.

La escala media o tonal es algo más complicada. Comienza con tres agujeros tapados y asciende destapándolos. Al llegar al agujero más cercano a la boca que corresponde a la nota Ga taparemos primero todo el agujero y seguidamente sólo medio agujero con lo que nos dará dos notas. Luego taparemos los agujeros por completo e iremos destapándolos hasta el tercero. Esta es la escala o sargam en Sa y será la primera que ejercitaremos para que las otras nos sean más accesibles.

La escala aguda o superior es en parte igual que la inferior en su interpretación, pero requiere cambiar la intensidad y sentido del soplo así como la digitación para las notas más agudas, esto ya se explicará en otra lección. La llamaremos escala o sargam en Pa.

La nomenclatura de las notas será con una diéresis para los bajos y un circunflejo para los agudos. Las notas intermedias se escribirán igual, con minúsculas. En otros sitios se verá con un guion superior para las agudas y uno inferior para las graves.

En atención a estas escalas o sargames se puede practicar una melodía en un tono más agudo o más grave a conveniencia; o desde diferentes posiciones de la flauta cuando ya se dominen las notas intermedias o secundarias. Esto es ya para un nivel más avanzado. En los comienzos es preferible atenerse a melodías simples en estas tres escalas naturales, esto es, con notas principales.

Hay que poner atención con el punto de comienzo de una melodía y recordarlo porque empezarla en un tono demasiado bajo o demasiado alto puede hacer que nos quedemos sin notas para interpretarla en alguna de sus partes.

     Puntualizar que para hacer bemoles y sostenidos hay dos técnicas que se pueden usar independientes una de otra o conjuntamente:

La técnica más usual es la de medio tapadillo que no es otra cosa que tapar medio agujero con lo que se interpreta una nota medio tono más alta que la que corresponde al agujero (sostenido) y medio tono más baja que la del agujero superior tapado (bemol).

La otra técnica se denomina de pinza y no es otra cosa que dejar un agujero destapado entre otros dos con lo que la nota también se varía medio tono.

Dominar la consecución de melodías utilizando estas técnicas es principio de maestría y requiere mucho ejercicio aparte de un oído avezadísimo. Tanto es así que los intérpretes indios reconocen variaciones de nota de hasta un cuarto de tono cuando lo mínimo en la música occidental es de medio.

Tema V



Tema V: Técnicas de soplo y respiración.

Una vez que se va consiguiendo un poco de sonido, que no música aún, ya deberemos de comenzar a calibrar el nivel de nuestro soplo porque en el bansuri no hay agujeros traseros ni, menos, llaves de ayuda para ejecutar los agudos y estos se logran a base de modular el soplo.

Hacer aquí un inciso para puntualizar que las flautas y casi todos los instrumentos de viento, aunque suelen estar afinados de fábrica ésta suele ser una afinación perfecta, pero relativa, ya que depende del intérprete conseguir con su soplo acercarse al máximo a la nota adecuada.

En las notas graves sentiremos como la flauta vibra tenuemente entre nuestros dedos. Esto no es nada malo sino natural y nos sirve de ayuda y referencia para ir interpretando las primeras notas.

Básicamente para las notas medias y bajas el soplo debe ser tenue y continuado buscando el interior de la boquilla con él se consigue la rotundidad de las notas más graves. Suele ser más fácil de conseguir y es lo que da la primera satisfacción cuando se consigue el sonido misterioso del bansuri.

Para las notas agudas no hay que caer en el error de soplar con más fuerza pues, si bien es cierto que hay que dar un poco más de intensidad al soplo, el modo de conseguirlas es estirando un poco más los labios y soplando ligeramente hacia afuera de manera que el aire haga abanico sobre el bisel exterior de la boquilla.

Una vez que se va consiguiendo y a base de práctica y repetición de melodías se conseguirá pasar de graves a agudos o viceversa con toda naturalidad y sin ningún problema. Aunque ésta es una de las cuestiones que más abandonos provoca en el aprendizaje del bansuri, ya que a veces de verdad es desesperante el verse atascado en este punto.

     Tremenda importancia tiene el control de la respiración cuando se trata de tocar cualquier instrumento de viento y en especial el bansuri; debe de ser este total y a la hora de interpretar llegar al extremo de tener la sensación de respiramos normalmente. Un mal control de la respiración puede provocar asfixia o mareos. Para evitar esta inconveniencia dosificaremos el tiempo de práctica haciendo pequeños intervalos de descanso en los que se consiga que nuestra respiración se estabilice. Paulatinamente se irán espaciando y posteriormente se retirarán, pero es aconsejable descansar de vez en cuando si se practica durante un periodo extenso de tiempo.
    
     El quid está en llegar a un buen control del diafragma, lengua y dedos a la vez. Conseguir este control no es fácil para todas las personas porque hay que tener predisposición para ello, pero la práctica y la memoria nos ayudarán si no la tenemos.

La música no sólo se compone de sonidos sino también de silencios. Estos silencios son los que separan las frases musicales que integran una melodía. Debemos empezar a reconocer y ubicar estos silencios tanto como las notas, porque son ellos los que nos van a dar el tiempo para tomar aire e interpretar otra frase. Tened en cuenta que una nota se puede cambiar, omitir o doblar sin que se altere grandemente la melodía, o sin que oídos muy avezados lo perciban. Pero si falláis en la toma de aire es muy posible que os asfixiéis y tengáis que detener la interpretación lo cual puede llegar a ser muchísimo más grave.

Los buenos intérpretes de instrumentos de viento como saxofón, flauta o bansuri consiguen llegar a lo que se da en llamar respiración circular en la que son maestros los aborígenes australianos que tocan el didgeridoo.

Las notas tienen diferente duración y esta duración es lo que hace que una melodía sea lenta y pausada o ligera y festiva.

Cuando es pausada las notas se hacen con los dedos y casi sin usar la lengua, mas cuando se trata de melodías ligeras esta no deja de moverse para hacer que el aire salga a veces como pequeños disparos repetidos que al unirse a la ligereza de los dedos diferenciando notas hacen que la melodía sea más rápida.

Tema VI



Tema VI: Comenzando a practicar el sargam.

  El sargam no es otra cosa que el equivalente a practicar una escala de ocho notas musicales. Es, por tanto, un canon o modelo que todo principiante debe pasar para empezar a conocer las notas y su ejecución. Por eso lo expliqué en una lección anterior y lo vuelvo a reiterar puntualizando algunos detalles.

     Se inicia tapando los tres agujeros más cercanos a la boca y luego se van destapando hasta llegar al más cercano que sólo se destapará la mitad; luego se taparán la totalidad de los agujeros poniendo especial énfasis aquí en adecuar el soplo, estirando los labios y dirigiéndolo un poco hacia el exterior de la boquilla, para conseguir las cuatro notas altas que nos restan. De esta manera habremos comenzado con la nota Sa para acabar una octava más aguda con la misma nota Sâ.

Se debe empezar con lentitud y soplando una vez para cada nota hasta conseguir ejecutarlas todas con soltura y un sonido claro y limpio. Lograrlo requiere tiempo y paciencia, pero no os asustéis que aún no os he pedido dinero.

Cuando se domine esto habremos hecho una escala ascendente lo que se denomina un aaroh. En cuanto lo dominemos bien pasaremos a hacerlo en orden descendente lo que se llama avroh.
Se ejecutarán también juntos en orden ascendente-descendente y juntos en orden descendente-ascendente.

Sé que la práctica de estos ejercicios puede llegar a ser aburrida pero debemos aguantarnos y hacerlos porque son claves para empezar a ubicar las notas y ejercitarse en el posicionamiento de los dedos así como en el dominio del soplo.

Como ayuda adjunto una pequeña tabla de digitación que nos permite ver las diferentes notas del sargam y que deberemos tener a la vista al principio por si se nos atasca alguna nota.

En cuanto hayamos dominado el sargam en toda su extensión pasaremos a practicarlo de manera que cada escala o sargam se ejecute de un solo soplo; así haremos conjuntamente ejercicios de respiración y digitación.

martes, 11 de febrero de 2014

Tema VII



Tema VII: Comenzando a practicar el alankar.

Cuando se haya logrado el dominio del sargam se pasará a practicar el alankar. La palabra alankar significa adorno u ornamento; también suele ser llamado palta.

No es otra cosa que el sargam con variantes que incluyen la repetición o sucesión de diferentes notas.

El alankar es lo que nos va desvelar los secretos del instrumento y nos va a dar virtuosismo porque muchos de estos paltas están incluidos o forman parte de las melodías.

Los músicos indios dedican horas a su práctica a diario porque les permiten agilizar los dedos y controlar el soplo. Por tanto es aconsejable ejercitarlos y no empezar directamente con melodías hasta haberlo hecho.

Hay infinidad de paltas, pero aquí sólo daremos algunos simples para que el aprendiz se vaya haciendo una idea. Además aconsejamos que se marque un ritmo de ejecución lento al principio para irlo subiendo progresivamente.

Comenzaremos practicando un sargam, sólo que esta vez lo haremos repitiendo cada nota dos veces. Su nomenclatura quedaría así:

Aaroh(ascendente): SaSa, ReRe, GaGa, MaMa, PaPa, DhaDha, NiNi, Sa'Sa'. Avroh(descendente): Sa'Sa', NiNi, DhaDha, PaPa, MaMa, GaGa, ReRe, SaSa.

Una vez que este se domine, y aconsejamos no pasar de un alankar a otro sin ejecutarlo con soltura, pasaremos a variar el número de repeticiones dándole tres o cuatro como en el siguiente ejemplo:

Aaroh: SaSaSaSa, ReReReRe, GaGaGaGa, MaMaMaMa, PaPaPaPa, DhaDhaDhaDha,

NiNiNiNi, Sa'Sa'Sa'Sa'.

Avroh: Sa'Sa'Sa'Sa', NiNiNiNi, DhaDhaDhaDha, PaPaPaPa, MaMaMaMa, GaGaGaGa,

ReReReRe, SaSaSaSa.

Otro tipo de alankar es practicar sucesiones de notas consecutivas en el bansuri o bien ejecutarlas salteadas como pueden ser las siguientes dos muestras; una triple y otra doble:

Aaroh: SaReGa, ReGaMa, GaMaPa, MaPaDha, PaDhaNi, DhaNiSa'.
Avroh: Sa'NiDha, NiDhaPa, DhaPaMa, PaMaGa, MaGaRe, GaReSa.

Aaroh: SaGa, ReMa, GaPa, MaDha, PaNi, DhaSa'.

Avroh: Sa'Dha, NiPa, DhaMa, PaGa, MaRe, GaSa

Partiendo de estos principios se pueden variar las sucesiones, repeticiones u omisión de notas para la creación de nuevos alankares que nos ayuden y sirvan en el camino de nuestra instrucción.

Sólo la práctica y dedicación harán que el bansuri nos dé sus frutos y comencemos a enamorarnos de él.